Lo mejor de Tomás Moro
Tomás Moro fue un humanista inglés del siglo XVI. Próximo a Erasmo de Rotterdam, aportó un gran bagaje cultural a la Europa coetánea. Además de escritor, fue político, abogado, teólogo y poeta. Su importancia en la Inglaterra de la época le llevó a ostentar cargos muy influyentes en el reinado de Enrique VIII como el de lord canciller. Sin embargo, sus diferencias con el monarca en la cuestión anglicana le valieron en 1535 su enjuiciamiento y su posterior decapitación.
El libro que traigo hoy, Utopía, es quizás su obra más significativa e interesante, una obra prodigiosa al alcance de muy pocos escritores. En él introduce un entramado filosófico próximo a las tesis socialistas que un personaje ficticio se encarga de defender y sostener. Su motivo de denuncia es claro: los ricos y sus despóticas actitudes respecto a los pobres, esto es, los campesinos. Una vez enunciada la crítica hacia los poderosos y a la sociedad que perpetúan, Moro se dispone a trazar una isla ideal donde sus planteamientos se llevan a cabo a la perfección. El resultado es la plena abundancia de todos los ciudadanos, la ausencia de aparatos represivos que nublan la mente de los individuos y que coartan sus derechos y libertades, y sobre todo, la desaparición de la codicia y la avaricia en su mentalidad. Como inmediatas consecuencias, la supresión de la propiedad privada, la pérdida de valor del dinero y la propiedad colectiva de los medios de producción.
Para no caer en saco roto esta breve reseña, dejo por abajo las cinco frases claves de este escrito que de seguro os incitarán a embarcaros en su pronta lectura.

- "Dejáis que den a los niños una educación abominable que corrompe sus almas desde sus más tiernos años. ¿Es necesario, pues, que los castiguemos por crímenes que no son culpa de ellos cuando llegan a ser hombres? Porque, ¿qué otra cosa hacéis de ellos sino ladrones, a quiénes luego castigáis?"
- "Os engañaríais si creyeráis que trabajar solamente seis horas trae necesariamente la escasez. No es así en modo alguno. Esas pocas horas de trabajo no solamente bastan, sino que aún son demasiadas para tener gran abundancia de todas las cosas que se necesitan para vivir cómodamente. Y lo comprenderéis mejor si consideráis cuán grande es en otros países la parte de la población que vive en la holganza."
- "¿Qué justicia es la que permite que un rico cambista o usurero, o cualquiera de los que no hacen nada o que, si algo hacen, no es necesario para la república,lleve una agradable vida de ocio y de placeres, mientras los pobres gañanes, carreteros, carpinteros, herreros y labradores han de trabajar continuamente como bestias de carga, a despecho y pesar de ser tan útiles que sin ellos ninguna república duraría más de un año, llevando una desventurada vida de estrecheces que hace parecer mejor la de los asnos, los cuales ni trabajan tanto como esos infelices hombres ni piensan en lo venidero?
- "Donde no se da valor al dinero, no es posible que haya codicia."
- "Los utopianos no hacen esclavos a los prisioneros de guerra (a menos de que la guerra la haya buscado el país enemigo), ni a los hijos de los esclavos ni a los extranjeros que vienen a Utopía, aunque sean esclavos en sus países. Solo reducen a la esclavitud a los naturales de su isla que merecen ese castigo por sus delitos, o los que han sido condenados a muerte en las ciudades de otras tierras por los grandes crímenes que han cometido."
- "Pero la mayor parte de los utopianos, que son también los más prudentes, niegan todos esos dioses y creen en un solo Dios, desconocido, eterno, inmenso, inexplicable, que está por encima del entendimiento humano y que llena su mundo no con su extensión, sino con su omnipotencia."